La Beatificación de Pio lX

Tomado de Time Life.   Traducción por computadora.


¿SANTO PADRE? 

La Iglesia católica beatifica esta semana a Pío IX, al polémico Pontífice  Antisemita del Siglo XlX                                                                                 

DAVID VAN BIEMA  

OFICIALEMTE SE CONOCE AL RITO COMO “RECONOCIMIENTO”. 

EL 4 DE ABRIL, 90 Cardenales, Arzobispos y monseñores vestidos de gala entraron a la Basílica de  San Lorenzo Extramuros, en Roma, y descendieron por la cripta de esta catedral del Siglo Vl,  hasta llegar a una sepultura de piedra blanca donde había un ataúd abierto.  Monseñor Carlo Liberati, de la Congregación para la Causas de los Santos del Vaticano,  escribió  que hubo “un momento de profunda e intensa conmoción”. Dentro del Féretro yacía el cuerpo del Papa Pío IX, fallecido en 1878, “en perfecto estado de conservación”. Pío, que en Roma era universalmente conocido como Pío Nono, reposaba ahora “ con toda la belleza de su humanidad, tal como aparece en el documento fotográfico” que se conserva del lecho de muerte, cuando Roma entera acudió “para admirar el hermoso rostro sonriente del Pontífice, en su sueño eterno”.  Aunque el rostro de Pío tiene ahora una máscara, el comentario de Liberati, da  a entender que el Papa sigue sonriendo.

De ser así, sería uno de los pocos en tener ese semblante alegre. La exhumación de abril inició el proceso de beatificación de Pío Nono, que se llevará a cabo este domingo. La beatificación confirmará la “virtud heróica” del Papa Pío, dará testimonio de un milagro                  ( la curación  de la rótula fracturada de una monja ), y alentará a los católicos a venerar sus restos, que serán exhibidos en una caja de cristal. EL siguiente paso será la canonización.

          Aunque el Vaticano se niegue a admitirlo, Pío Nono sustituyó en el último momento a su polémico sucesor Pío XII, cuya beatificación debía compensar la del Papa Juan XXIII, el héroe liberal que convocó el  Concilio Vaticano Segundo. Como en los últimos 40 años no han dejado de surgir protestas porque Pío XII nunca se opuso con firmeza al Holocausto, parece que ha sido una buena idea posponer la “causa” de Pío XII  sustituyéndolo por Pío Nono, otro candidato favorito de la corriente conservadora.

                En realidad, el Vaticano exhumó mucho más que un  cuerpo venerable. “ Me indigna que la iglesia católica quiera santificar a un Papa que perpetuó... una intolerancia  inaceptable”, declaró en Roma la profesora Elena Mortara. 

Pío Nono tenía un problema con los judíos. Mortara es sobrina bisnieta de Edgardo Mortara, un niño judío que en 1858 tenía 6 años cuando la policía papal lo secuestró para que fuese criado, en parte por el mismo Pío IX- en el catolicismo. 

Este incidente demuestra la torpeza con que este Papa trató a los judíos, y muchos creen que su beatificación contradice la petición de perdón de Juan Pablo ll por la actitud de miembros de la Iglesia hacia los judíos. Aharon Lopez, Embajador de Israel ante la Santa Sede, dijo a TIME que la beatificación de Pío es " cuestión interna " de la Iglesia. Pero agregó que esto podría tener " repercusiones " en las relaciones entre Israel y el Vaticano para " salvar diferencias sobre periodos difíciles " de la historia.

Pío IX, es una de las figuras importantes más controvertidas de la historia moderna de la Iglesia.

Su papado fue mucho más polémico que el de Pío XII. Y el más largo desde San Pedro, prolongándose desde 1846 hasta su fallecimiento, 32 años después.

Perdió los Estados Pontificios -el reino terrenal del Vaticano-, y promulgó dos de las doctrinas más triunfantes del catolicismo: la de la Inmaculada Concepción, y la de la infalibilidad del Papa. Además, fue precursor de la tendencia a la exaltación de la personalidad papal, algo que Juan Pablo encarna de forma tan brillante. Muchos historiadores lo consideran el creador del papado moderno.

Pero también hay quienes consideran que su dogmatismo produjo grandes daños a la Iglesia.

Pío reinó justo cuando el viejo orden de Occidente caía ante las nuevas nociones de Dios, Estado y ciudadano. Su respuesta -el rechazo total de la modernidad- dominó el catolicismo durante casi un siglo después de su muerte, y aún tiene influencia en nuestros días. Fue un verdadero reaccionario que consideraba el Estado secular y los derechos civiles como manifestaciones satánicas, e impidió que generaciones enteras de creyentes afirmaran su independencia e integridad intelectual.

Gary Wills, periodista e historiador que en su éxito editoria:  " Papal Sins " (Pecados papales) lo ataca con ferocidad, señala: "Fue un desastre, y su influencia sigue siendo mala. Si lo beatifican ahora, lo van a exonerar y la Iglesia se verá implicada en otras inmoralidades.

 Ni siquiera el historiador jesuita Giacomo Martina, autor de los tres volúmenes que conforman la biografía definitiva de Pío, es partidario de su canonización.

El Vaticano ya sabe que la canonización de Pío es una cuestión explosiva.

Ken Woodward dice en su libro Making Saints (Haciendo Santos) que ya la primera vez que se trató la causa de Pío todos los testigos presenciales criticaron su conducta. Su beatificación fue pospuesta varias veces, la última en 1985, cuando una comisión convocada por Juan Pablo ll la consideró " inoportuna ".

Al parecer eso ha quedado atrás. Será interesante comprobar si la ceremonia acabará con la polémica, o provocará una discusión aun más airada sobre la larga e influyente vida de este papa tan singular.

Pio lX,  ( Giovanni Matai- Fereti ), tuvo que hacer frente a varias adversidades desde niño. Era el noveno hijo dé un conde de bajo rango del pueblo de Senigallia, y a temprana edad solicitó su ingreso en la guardia papal. 

Lo rechazaron porque no admitían epilépticos. Un biógrafo lo cita quejándose de su condición, que le impedía "concentrarse demasiado tiempo en algo, sin preocuparse de que sus ideas le confundirían ".

Se ordenó como sacerdote en 1819 con la condición de que otro clérigo lo acompañara cada vez que oficiara misa, pero en 1827 ya era Arzobispo de Spoleto.

Este nombramiento lo colocó en el centro de un rejuego político y religioso de suma complejidad. 

El viejo orden de Europa -(del poder divino)- se enfrentaba a los modelos de ciudadanía y soberanía popular, inspirados en la Ilustración y la Revolución Francesa.

 La península italiana era el punto en el que confluía esta batalla. El Papa mismo era monarca de los estados que formaban dicha península desde Nápoles hasta Venecia, aplicando una política de supervivencia, que el historiador Kertzer describe como "un rompecabezas de ducados, grandes ducados, dominios austriacos y reinos borbónicos y de Saboya " .

Los nacionalistas urdían la unificación de Italia, desde el norte y el sur. Según Kertzer, los

revolucionarios veían con estupor a los personajes del papado que condenaban como herejía "la noción de que la gente tuviera libertad de pensamiento ".

Durante un breve periodo de tiempo parecía que Mastai iba a limar todas estas diferencias. 

En i Spoleto medió en la rendición pacífica de 4 mil revolucionarios italianos, ante las fuerzas austriacas  ultraconservadoras. Lo que le valió ser elegido Papa en 1846. 

Cuando se produjo su nombramiento, amnistió presos políticos en los Estados Pontificios, otorgó a Roma una constitución y un Primer Ministro, Y negoció la creación de una federación italiana .

Abrió las puertas del ghetto judío y permitió que los judíos más pudientes vivieran entre la población cristiana. El Príncipe Mettemich, ideólogo del antiguo régimen, comentó con sarcasmo que "permitió todo en Italia, excepto un papado liberal "

Pero esta distensión no duró mucho. En 1848 las revoluciones se extendían por toda Europa, y los nacionalistas italianos intentaron que Pío se integrara en un plan para expulsar a las fuerzas de Austria y lograr la unificación de la península.

A pesar de que el Papa se negó, los nacionalistas fundaron la República Italiana y degollaron a su Primer Ministro. Pío huyó de Roma disfrazado de sacerdote y con gafas oscuras. 

Cuando volvió tres años después, apoyado por tropas francesas, era otro Papa.  


LLamaron a la puerta al caer la noche". Así comienza " The Kidnapping of Edgardo Mortam" (El Secuestro de Edgardo Mortara). Es una frase audaz e inquietante, con tintes propios de la literatura del Holocausto. 

Los temidos visitantes que en junio de 1858 sorprendieron a la familia judía Mortara, eran policías papales que se llevaron a Edgardo, su hijo de 6 años. Todo se debió a que un sirviente de los Mortara, pensando que el niño padecía una enfermedad mortal, lo bautizó en secreto.

En aquel entonces la ley estipulaba que debía salir de la influencia judía, para ser educado por la Iglesia.

Aunque es posible que Pío no fuera promotor de este acto, lo aceptó de todo corazón, como también lo hizo Edgardo.

En sus memorias cuenta que "como un buen padre, Pío jugaba conmigo. Me ocultaba bajo su capa roja, y preguntaba: ¿Dónde está el niño ? ". Luego abría la capa, y decía a los presentes: " i Aquí está ! ". Edgardo fue ordenado sacerdote y dio charlas sobre el milagro de la conversión al catolicismo.

Para asombro de Pío, el rapto de edgardo se convirtió en escándalo internacional, un foco de ambivalencia mundial con respecto a la Iglesia.

The New York Times publicó durante un mes 20 artículos sobre el tema. 

El New York Herald calificó de "colosal"  el interés que despertó este asunto. La respuesta del Pontífice determinó su modo de hacer durante los siguientes 20 años.

 "Los diarios pueden escribir lo que quieran. Me tiene sin cuidado lo que digan por ahí " dijo a una delegación judía. 

Y luego añadió una amenaza: " Tengan cuidado. Puedo de volverlos a su agujero ". De hecho ya había confinado a los judíos al guetto otra vez, eliminando sus derechos civiles. En 1870 los llamó " perros... hay demasiados en Roma y los escuchamos aullar en las calles. "

Pío tenía una doble personalidad. Un biógrafo dice que "al observar sus ojos vivos y oír el tono comedido y cálido de sus palabras, uno sentía lo hermoso que podía ser el mundo ".

Era famoso por su llaneza: jugaba al billar con la Guardia Suiza y fue el primer Pontífice moderno que concedió audiencias a los ciudadanos. 

Atendió personalmente a víctimas de una epidemia de cólera, fuesen gentiles o judíos. Realmente fue piadoso, aunque también irritable, susceptible y bravucón.

A veces era mordaz. En cierta ocasión, cuando tuvo que bendecir a un grupo de clérigos protestantes, tomó algunas palabras de la consagración del incienso: " Que aquel por quien vais a ser quemados, os bendiga ".

También recurría a la humillación, y ordenaba a los Obispos que no eran de su agrado besarle los pies.

Algunos miembros de la congregación canonizadora del Vaticano, consideraron que carecía de la elemental virtud cristiana de la caridad. El biógrafo Jesita Martina, describe un "complejo de persecución ", incapaz de comprender política y psicológicamente a los liberales, los consideraba infieles... (que dirigían) una maquinaria de guerra contra la Iglesia .

En 1864 su intolerancia se plasmó en una larga encíclica. El Vaticano publicó la Syllabus Errorum, un índice de prohibiciones donde se resumía la respuesta de Pío a la modernidad, escupiéndola en la cara. 

Los 80 errores incluían la separación de la Iglesia y el Estado, la libertad de conciencia, los de rechos civiles y el racionalismo. 

El error número 80 era que "el Pontífice romano pudiera... realizar compromiso alguno con el progreso, el liberalismo y la civilización moderna ".

El historiador y periodista Wills escribe: "La Syllabus dejó atónito a todo el mundo". Pero aún hoy tiene sus defensores. El teólogo Don Gianni Baget Bozzo, afirma que Pío "simplemente se negó a aceptar en su totalidad los argumentos del liberalismo".

Es verdad que el materialismo y el sentimiento antirreligioso visceral que tanto irritaron a Pío, siguen aquejando a la cultura occidental de hoy. Pero la encíclica definió al catolicismo por lo negativo, poniendo a sus fieles en situación difícil ante los Gobiernos occidentales modernos.

Wills sostiene que "dio argumentos" a los anticatólicos, y "muchos sintieron que la Iglesia se oponía a cualquier forma de democracia ".

El Concilio Vaticano Segundo repudió hace 35 años la mayoría de las posturas más destacadas del Syllabus, pero mantuvo en vigor lo que tal vez sea ellegado más duradero del Pío Nono: la doctrina de la infalibilidad del Papa. 

En 1869 casi todos los católicos aún creían que un Papa podía por sí solo definir la palabra divina mediante dogmas de la Iglesia. Pero ningún Pontífice lo había dicho de modo tan explícito, y algunos Obispos pensaron que esto podía agrandar el cisma entre la Iglesia católica y el resto del mundo. 

Cuando el Arzobispo de Bolonia afirmó que la tradición eclesiástica europea iba en contra de la infalibilidad, Pío replicó enérgicamente: " Yo soy la tradición " , y envió al Arzobispo a un monasterio. Luego entró en razón.

El Cardenal británico John Henry Newman dijo: " No es bueno que un Papa viva 20 años. Se convierte en un Dios y nadie puede contradecirlo ".

Nadie, excepto la historia. En 1870, el Rey piamontés Víctor Manuel llegó a Roma para consumar la unificación de Italia, acabando así con mil 116 años de monarquía terrenal de la Iglesia. A los 79 años, el Papa remontó la Santa Escalera de rodillas y pidió  a sus soldados que ofrecieran resistencia simbólica, para luego rendirse con honor.

Víctor Manuel le ofreció poderes limitados a cambio de reconocer la república. En respuesta, Pío lo excomulgó y juró convertirse en " prisionero del Vaticano ".

Nunca más volvió a salir. Muchos católicos le amaron por ello, pero no los italianos. Y a su muerte una chusma romana intentó arrojar su ataúd al Tíber.

"El juicio del populacho fue quizás demasiado severo", escribió en 1966 el especialista en ética Daniel Callaban. "Pío IX no fue un villano. Pero fue un hombre que utilizó armas equivocadas en el momento equivocado para luchar por una causa también equivocada". 

La mayoría de los historiadores opinan de la misma manera, pero está claro que hay alguien que todavía siente afecto por él, y además tiene el poder de santificarlo. Los expertos en temas del Vaticano, sugieren que es uno de los "héroes" de Juan Pablo ll.

 Ambos pontífices tienen en común una especial devoción por la Virgen María, una visión del mundo, en general conservadora, y la misma impaciencia con los disidentes eclesiásticos.

Pero el conservadurismo de Juan Pablo ll, está atenuado por un humanismo que Pío nunca profesó.

Juan Pablo ll está en contra de la pena de muerte, en tanto que a Pío le complacían las ejecuciones. 

Y luego está la cuestión judía. Vittorio Messori, colaborador de Juan Pablo ll,  afirma en Crossing the treshold of Hope (Cruzando el Umbral de la Esperanza). "Creo que la causa de Pío es un problema. Cuando Juan Pablo ll pidió perdón por la  forma en que la Iglesia trató a los judíos durante la Historia, quizás pensaba en Pío IX".

¿Si no es Juan Pablo ll, entonces quién lo apoya? Todos los años, el 7 de febrero, fecha de nacimiento de Pío, un grupo de ancianos clérigos de alto rango se reúne en una misa especial. 

Todos ellos creen que su manera de gobernar los Estados Papales ( y por extensión la manera cómo trató a los judíos) no menoscaba mucho su santidad. Las cláusulas menos visibles de la canonización hacen hincapié en las intenciones originales que tenía el candidato. 

Por eso, el Cardenal austríaco Alfons Stickler,que en 1985 presentó la canonización de Pío, comenta: " no se puede condenar a alguien por hacer algo que considera virtuoso ".

Y aún más importante, piensan, que Pío logró preservar las grandes verdades eclesiásticas durante un periodo de infidelidad.

Pero si el "cónclave" del 7 de febrero bastara para canonizarlo, bien podía haberlo hecho en 1985. Hay quienes creen que los eventos de este año son obra de grupos más interesados, en restar importancia al Concilio Vaticano Segundo, que a la persona de Pío IX. 

A medida que Juan Pablo ll se debilita, los liberales esperan que algún día se pueda interpretar la apertura y disposición al diálogo del Concilio Segundo para revivir cuestiones hasta ahora tabúes, como el sacerdocio de las mujeres.

Cuido Verucci, historiador de Roma, es uno de los que piensan que los conservadores están utilizando la beatificación de Pío lX, para reafirmar la doctrina de una "Iglesia fuerte e infalible ".

Pero cabe otra posibilidad, y es que el Vaticano haya sentido la necesidad de beatificar urgentemente a un Papa. Hasta los liberales admiten que es prudente equiparar a Juan XXIII con un conservador. 

Kertzer opina que "no hay muchos Papas recientes que representen el ala conservadora. La causa del Pío Nono ya había pasado en los años 80 por el infierno administrativo, y ahora tenía el terreno preparado. 

Pío lX es de una época ya lejana, y pensaron que podrían hacerlo sin problemas, y en cierta forma así ha ocurrido. En algún lugar de Roma se está construyendo una caja de cristal. 

Pío será beatificado y todos podrán verlo de cerca. 

-Informes de Martín Penner/Roma            Time Magazine--  


LA CONGREGACIÓN VATICANA PARA LA CAUSA DE LOS SANTOS, RESPONDE:



CIUDAD DEL VATICANO, - Ciento veintidós años después 
de su muerte y en vísperas de su beatificación, prevista para el 3 de 
septiembre, se ha desencadenado una campaña de prensa contra Giovanni Maria 
Mastai Ferretti (1792-1878), quien fue Papa con el nombre de Pío IX.

Las críticas comenzaron con la aparición del libro de John Cornwell «El 
Papa de Hitler» en el que acusa a Pío IX, Pío XII y a Juan Pablo II de ser 
los pontífices más autoritarios de la historia. Cornwell ataca a Pío IX por 
la proclamación de los dogmas de la Inmaculada Concepción y de la 
infalibilidad del Papa.

Acusaciones de antisemitismo

Más tarde, la agencia de prensa italiana «Adista» publicó a inicios de mayo 
un dossier que llevaba por título «La leyenda del santo secuestrador», en 
el que se recogen las antiguas polémicas sobre el caso de Edgardo Mortara, 
el niño judío que a la edad de dos años corría el riesgo de morir por lo 
que fue bautizado a escondidas por un conocido. Gracias a Dios, el niño no 
murió, pero después surgió un problema para la Iglesia de aquel entonces: 
¿qué hacer con este niño bautizado a quienes sus padres no querían educarle 
en la fe católica? La Iglesia de decidió ocuparse directamente de su 
educación contra el parecer de los papás. La historia de Edgardo Mortara, 
que más tarde llegó a ser sacerdote en 1873, ha servido para que algunos 
acusen al pontífice de antisemitismo.

La polémica sobre el caso Mortara fue relanzada también por el diario 
«Washington Post», el 22 de junio, para condenar la labor de Pío IX. Estas 
mismas acusaciones se replantearon en Roma, el 27 de junio, por parte de la 
Unión de las Comunidades Judías Italianas (UCEI) sobre el tema «Pío IX, la 
Iglesia y los judíos, entre religión y política en tiempos del 
Resurgimiento italiano». Al inaugurar las sesiones del congreso, Amos 
Luzzatto, presidente de la UCEI afirmó: «No queremos entrar en el proceso 
de beatificación de Pío IX: es una competencia exclusiva de la Iglesia. 
Pero dejamos claro que esta decisión traerá consecuencias para nuestras 
relaciones con el Vaticano».

También se ha mostrado crítico contra la beatificación de Pío IX el 
movimiento «Nosotros somos Iglesia», que pide la ordenación sacerdotal de 
las mujeres, la abolición del celibato sacerdotal y la aceptación del 
divorcio. Diecinueve teólogos, que en otras ocasiones ya han contestado el 
magisterio de la Iglesia, entre los que se encuentran Hans Küng, Hermann 
Häring y Edward Schillebeeckx, han pedido a la Iglesia católica que 
renuncie a la beatificación de Pío IX.

Respuesta vaticana

La Congregación vaticana para las Causas de los Santos, sin embargo, tras 
una larga investigación necesaria para llegar a la beatificación, no tiene 
dudas sobre la bondad de las acciones de Pío IX.

El pasado 7 de febrero, con motivo de la celebración de sufragio de los 122 
años de la muerte del pontífice, monseñor José Saraiva Martins, prefecto de 
la Congregación para las Causas de los Santos, afirmó: «Come sacerdote, 
come obispo y como pontífice, el siervo de Dios, pareció ser y realmente lo 
fue un "hombre de Dios"; hombre de oración asidua sin otro deseo que dar 
gloria a Dios, el bien de la Iglesia y la salvación de las almas; y no 
buscaba nada más que cumplir en todo la voluntad de Dios, por más grandes 
que fueran los sufrimientos que tuviera que soportar».

«La santidad del Papa Pío IX está ligada a los acontecimientos más 
conocidos de su pontificado», declaró monseñor Saraiva Martins en la 
homilía. El prefecto de la Congregación vaticana para las Causas de los 
Santos explicó que Pío IX será beatificado exclusivamente por los méritos 
religiosos que caracterizaron su «ministerio petrino». «De hecho, se ocupó 
de manera decisiva de la preparación y de la formación del clero, prestó 
gran atención a la vida religiosa, fundó la Acción Católica, convocó el 
Concilio Vaticano I, proclamó los dogmas de la Inmaculada concepción y de 
la infalibilidad papal».

Por lo que se refiere a las acusaciones de antisemitismo, monseñor Carlo 
Liberati, de la Congregación para las Causas de los Santos, en dos 
entrevistas concedidas a los diarios italianos «Corriere della Sera» y 
«Avvenire» ha explicado que este Papa «fue el promotor de la liberación de 
los judíos del ghetto. En la noche entre el 17 y el 18 de abril de 1948 
ordenó que se tiraran las puertas del ghetto. Abrogó las indignas y 
humillantes tareas a las que eran obligados los judíos. Declaró que "no 
eran extranjeros" e hizo patrullar sus calles para protegerles de una 
revuelta popular que estalló precisamente contra la emancipación del ghetto».

Por lo que se refiere al caso de Edgardo Mortara, monseñor Liberati subraya 
que «lo que nadie quiere recordar nunca es que, una vez que se hizo 
adolescente, se le dio la libertad a Edgardo Mortara para regresar a su 
casa. Permaneció durante un mes con sus padres, pero después decidió 
quedarse en Roma y hacerse sacerdote. Y cuando ya era sacerdote se 
reconcilió con sus padres. De hecho, Edgardo Mortara fue uno de los 
primeros testigos que declararon a favor de la beatificación de Pío IX, 
deponiendo en el proceso canónico».

Quienes critican a Pío IX afirman que era autoritario y que iba contra el 
progreso. Monseñor Liberati responde que «Pío IX non estaba contra el 
progreso, es más demostró en el gobierno de los Estados Pontificios 
apertura y valentía. Un ejemplo: a él se debe la construcción de algunas 
importantes líneas ferroviarias del centro de Italia»

Por lo que se refiere a la cuestión de la pérdida del poder temporal de los 
Papas, Pío IX no se preocupaba por perder el poder, sino por el hecho de 
que la Iglesia quedara a la merced de un Estado. «Se oponía a la política 
que fuera de Italia --por ejemplo, México y Portugal-- perseguía a la 
Iglesia y la encerraba en el silencio».


RECOPILACIÓN DE: RAUL CADENA.

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