DIAGNÓSTICO SOCIOECONÓMICO DE MÉXICO

 

I. PATRONES DEL DESARROLLO NACIONAL

 

A pesar de que nos ubicamos entre las diez economías más grandes del planeta en términos absolutos, las comparaciones internacionales ponen en evidencia grandes rezagos en educación, salud y distribución del ingreso; esta desigualdad se refleja de manera dramática a nivel regional. De acuerdo a los siete niveles de bienestar calculados por el INEGI, basados en indicadores como: analfabetismo, escolaridad promedio; porcentaje de viviendas con drenaje, agua entubada, electricidad; y, viviendas sin baño, sin refrigerador y sin televisión, algunos estados de la República presentan rezagos notables (véase gráfica I: donde el nivel siete refleja el máximo nivel de bienestar y el uno el mínimo). Por ejemplo, en Oaxaca hay 321 municipios en el nivel de bienestar dos y 91 en el uno, mientras que sólo hay veintiún municipios en el nivel siete y ninguno en el seis; en Chiapas la cantidad de municipios que se ubican en los cuatro niveles superiores es de 12, mientras que en los tres inferiores es de 106; en Guerrero los municipios que se ubican en los cuatro niveles superiores son sólo 17 mientras que en los tres últimos se ubican 59.

 

 

 

 

2. Salud

 

En materia de salud, los indicadores globales muestran cierto avance, por ejemplo: la esperanza de vida al nacer ha pasado de 74 años en 2000 a 74.9 años en 2003, la tasa de mortalidad materna ha pasado de 7.9% al inicio del sexenio a 7.3 para 2003 y la de mortalidad infantil ha pasado de 23.3 a 20.5 en el mismo período. Para 2003 se estima que habrá 134.6 médicos y 182.7 enfermeras por cada 100,000 habitantes, pero en ambos casos, la cifra es inferior a la que se tenía al principio de sexenio, cuando había 136.7 médicos y 186.2 enfermeras por cada 100,000 habitantes; el número de camas ha disminuido también pasando de 74.8 al inicio del sexenio a un estimado de 73.4 para 2003 por cada 100,000 habitantes.

 

Estas cifras nos dan un indicio de los problemas que enfrenta el sector. Al establecer comparaciones entre las entidades federativas se evidencia un patrón de desigualdad en relación con los estándares nacionales, y desde luego, en relación con los estándares de los países con un alto nivel de desarrollo según lo establece la ONU. A nivel nacional, el porcentaje estimado de usuarios atendidos por las instituciones públicas de salud será de 80.6% para 2003, sin embargo, si bien estados como Chiapas están por arriba de esta cifra con el 86.1% de cobertura, Guerrero con el 75%, el Estado de México y Morelos, con el 70%, se ubican por debajo, siendo que el DF está muy por encima de todos con el 100% de usuarios de servicios médicos respecto al total de su población. Para hacer frente al reto de ampliar la cobertura en materia de servicios de salud, se reformó la Ley General de Salud estableciéndose el Sistema de Protección Social en Salud con el que se pretende que todos los ciudadanos mexicanos tengan “derechos plenos en materia de salud”.

 

El Gobierno Federal reconoce los retos y rezagos en este sector, entre otros: mejorar los servicios de diagnóstico y tratamiento temprano; intensificar las acciones dirigidas a abatir el rezago en salud, incluyendo la atención prenatal y del parto; la vigilancia del crecimiento y desarrollo, y las actividades de vacunación; reducir en 10 por ciento la mortalidad materna en el 2004 respecto al 2003; reducir la tasa de mortalidad en menores de cinco años en 6.25 por ciento en el 2004 respecto al 2003; incorporar al resto de entidades federativas al Programa de Arranque Parejo en la Vida, que actualmente opera en 17; mejorar el abasto de medicamentos para garantizar un acceso regular a todos los medicamentos e insumos del Cuadro Básico de las instituciones de salud; mejorar el equipamiento y la ampliación de la infraestructura en salud; mejorar la percepción de la población sobre los servicios que reciben; y, ampliar la afiliación al Seguro Popular para cumplir con la meta de incorporar a este seguro en este año al 14 por ciento de la población no asegurada.

 

3. Combate a la pobreza

 

De acuerdo a la Secretaría de Desarrollo Social, para 2002 había en México 54 millones de pobres, de los cuales, 34 millones sobrevivían con menos de 2 dólares diarios. Los cálculos de la Secretaría se basan en tres elementos: el patrimonio, la posibilidad para acceder a servicios básicos y la posibilidad para cubrir necesidades mínimas. Estos datos contrastan con la información que en ese año publicó la revista Forbes y según la cual México tiene el mayor número de ricos en América Latina, lo cual confirma la elevada concentración del ingreso reflejada en el coeficiente de Ginni.

 

En el mes de agosto de 2003, la Secretaría de Desarrollo Social realizó una encuesta para documentar qué dicen los pobres de México. La encuesta fue aplicada por Bimsa en 49 municipios ubicados en 25 entidades federativas a una muestra de 3 mil hogares seleccionados de forma aleatoria, en los que se dan condiciones de pobreza alimentaria, de capacidades y de patrimonio. Según la SEDESOL, “la mayoría de los pobres relaciona a la pobreza con satisfactores inmediatos como la comida, la falta de dinero, o la falta de vivienda”. Según los encuestados, las causas de la pobreza son: la voluntad de Dios, la mala suerte o el hecho de que en el mundo siempre hay ricos o pobres. De acuerdo a la Sedesol, esta respuesta tiene implicaciones en materia de política públicas, a saber: “que para muchos de los pobres la pobreza es un destino casi inevitable”, lo que implica “involucrarlos en acciones de corresponsabilidad” y “reforzar los mecanismos de participación social para tomar decisiones”.

 

De acuerdo a la encuesta, las acciones gubernamentales que más valoran los pobres son los apoyos económicos y los de alimentación y salud, este dato es congruente con la respuesta que dan los pobres respecto a las acciones de gobierno que mejor pueden ayudarlos, ubicándose en primer lugar (28.8%) dar ayuda económica a la familia, en segundo lugar (27.9%) apoyar la alimentación y salud de los niños, en tercer lugar (25.7%) procurar que se generen empleos y en cuarto lugar y muy por debajo (con el 13.1%) buscar que las familias tengan vivienda (véase gráfica III).

 

 

4. Educación

 

En materia de política educativa, se ha dado una mejora gradual y consistente durante los últimos años, bajo un enfoque incremental, así por ejemplo, el promedio de escolaridad ha subido un punto porcentual desde 2000 a la fecha, ubicándose para 2003 en 7.9 grados; el comportamiento de la matrícula del sistema educativo nacional ha observado un patrón similar, creciendo de manera sostenida: 30.1 millones de alumnos en 2001, 30.8 en 2002 y 31.5 en 2003. El gasto en educación como porcentaje del PIB, así como el gasto por alumno han crecido de manera sostenida, el primero aumentó del 6.78 en 2002 a un estimado de 6.84 para 2003, y el segundo ha crecido de 13,400 pesos por alumno a 14,200.

 

Sin embargo, los grandes rezagos en materia educativa se reflejan en las enormes disparidades que hay entre las diferentes regiones, en cuanto a los resultados educativos: el promedio nacional de eficiencia terminal estimado para el ciclo escolar 2003-2004 en primaria es de 89.7%, sin embargo, para Chiapas es del 80.6%, para Guerrero del 79.3%, para Oaxaca del 84.4% y para Veracruz del 85.5%; por arriba de la media nacional se ubican, entre otros: Baja California Sur, con el 97.2%, Colima, con el 90.4%, el DF, con el 94%, y Nuevo León, con el 95.3%. Respecto al promedio de escolaridad de la población económicamente activa, para el DF es de 10.5 años, para Nuevo León de 9.8, para Colima y Baja California Sur de 8.7, siendo que para Chiapas es de 6.3, y de 7.1 para Guerrero y Veracruz. Estos datos confirman la hipótesis según la cual la escuela no sólo refleja sino que también reproduce e incluso acentúa las desigualdades sociales y regionales .

Las disparidades se reflejan también a nivel de género ya que en 2001 el 18% de los hombres tenían al menos educación superior, comparado con el 12 por ciento de mujeres en la misma situación; para este mismo indicador, en Estados Unidos el porcentaje de mujeres y hombres es igual (37%) en Canadá es superior para las mujeres (44%) que para los hombres (39%), y en el Reino Unido se da una diferencia de tan sólo dos puntos porcentuales (27% de hombres contra el 25% de mujeres).

 

El patrón de desigualdad es generalizado: no sólo se da entre regiones y géneros, sino también entre los niveles educativos. Si bien la matrícula en educación básica estimada para el ciclo escolar 2003-2004 es de aproximadamente 24.4 millones de alumnos, preescolar sólo absorbe a 3.7 millones, en comparación con los 14.8 millones matriculados en primaria. Este desequilibrio no se explica por los cambios en la pirámide poblacional, sino por el rezago que se da en preescolar y que impacta de manera significativa en el rendimiento diferencial de los alumnos a lo largo de su vida escolar: la desventaja para los niños de primaria no sólo es resultado de la falta de recursos e incentivos para estudiar, sino también del hecho de no haber cursado el nivel preescolar.

 

La secundaria es un claro reflejo de los problemas del sistema educativo, ya que la matrícula en este nivel (5.8 millones de alumnos) es casi la tercera parte que la del nivel primario y el comportamiento de la misma muestra también estas disparidades, ya que el porcentaje de reprobación que en primaria es de 5% es del 18.3% en secundaria y el porcentaje de deserción que en primaria es de 1.3% es en secundaria del 6.4%. 

 

El salario que se asigna en instituciones públicas a nivel primaria es otro indicador donde se refleja el rezago educativo: el salario inicial fue en 2000 de 11,235 dólares al año, mientras que para el mismo año fue de 27,631 dólares en Estados Unidos, de 31,213 en Alemania y de 22,670 en Japón. El salario inicial de los maestros si bien fue superior en 2000 al de Argentina, Chile y Brasil es inferior al de algunos de nuestros principales socios comerciales.

 

  

5. Seguridad pública y procuración de justicia

 

La inseguridad sigue de cerca al patrón de la desigualdad regional: tiende a ser directamente proporcional al nivel de desarrollo económico y social y se acentúa de manera muy particular en las grandes metrópolis y en los estados del norte de la República. Según datos del INEGI del total de delincuentes sentenciados en 2001 del fuero federal, más de la mitad (60%) tenían como residencia habitual los siguientes estados: Baja California, Chihuahua, Distrito Federal, Guanajuato, Jalisco, México, Michoacán, Sinaloa, Sonora y Tamaulipas (véase gráfica V). El criterio según el cual, a mayor concentración de la población mayor inseguridad falla como hipótesis explicativa en este caso, ya que Baja California, que es el estado donde se registran el mayor número de casos (2,118 de un total de 24,742 a nivel nacional) tiene una población de tan sólo 2 millones y medio de personas; al comparar Baja California con el Estado de México, el número de delincuentes sentenciados se reduce a la mitad (1,159) a pesar de que se trata del estado más poblado de la república (con 13 millones de habitantes).

 

Con respecto a los sentenciados del fuero común, la mayor concurrencia de delitos (casi el 57%) para 2001 se dio en los siguientes estados: Baja California, Chihuahua, DF, Jalisco, México, Michoacán, Sonora, Tamaulipas y Veracruz (véase gráfica VI). En el caso de los delincuentes sentenciados del fuero común, la hipótesis de la alta concentración poblacional tiene cierto efecto explicativo, ya que en algunos de los estados más poblados de la República se da la mayor incidencia de estos casos. Sin embargo, Baja California sigue siendo la excepción a la regla, ya que si bien concentra cerca del 2.5% de la población total, se ubica en el cuarto lugar en esta variable, después del DF, México y Veracruz.

 

Según datos de la PGR, durante 2002 se cometió un delito federal cada 7.1 minutos, con lo que se ha revertido la tendencia a la disminución del tiempo promedio entre la comisión de cada delito, que se observaba en los años anteriores a 2001. El principal logro de la actual administración se ha dado en la incidencia en materia de delitos diversos, con lo que ha aumentado de manera considerable el tiempo entre la comisión de un delito y otro, con 10.5 minutos, comparados con los 9.1 que se tenían al inicio de la administración.

 

 

6. Política exterior

 

En materia de política exterior sobresale “la participación de México como miembro no permanente del Consejo de Seguridad de la ONU, en un momento especialmente significativo para el futuro de los equilibrios políticos en el contexto mundial”. En abril de 2003, México asumió la presidencia del Consejo de Seguridad en medio de la crisis humanitaria que afectaba a Irak, con un plan de trabajo cuyos aspectos más sobresalientes fueron: impulsar la necesidad de dar mayor transparencia en los métodos de trabajo y promover la cooperación entre los organismos multilaterales para promover la paz y la seguridad, equilibrando la agenda política con la agenda para el desarrollo; promover reuniones públicas que permitan a los miembros de Naciones Unidas mayor cercanía al proceso de toma de decisiones del Consejo de Seguridad; impulsar una asociación estratégica integral dentro de las Naciones Unidas para lograr soluciones duraderas y estables a los conflictos que afectan la seguridad y la paz internacionales; y, tener una mayor cantidad de reuniones públicas, a efecto tanto de que todos los miembros de las Naciones Unidas tengan acceso a la información que reciben los miembros del Consejo de Seguridad, y dar mayor amplitud a los trabajos del Consejo en los temas de mayor relevancia y preocupación para la comunidad internacional

 

En el marco de la política de transparencia y acceso a la información pública gubernamental, la Secretaría de Relaciones Exteriores ha desarrollado los siguientes mecanismos de participación ciudadana: encuestas en las áreas de atención al público; buzones de quejas en las Delegaciones, en la Dirección General de Asuntos Jurídicos, en la página de Internet y en las páginas web de las representaciones de México en el exterior; a través de Sretel y de invitaciones a empresas, cámaras y organizaciones sociales en licitaciones públicas[2]. Adicionalmente, se buscó fortalecer el diálogo político con los Estados Unidos de América, a fin de lograr la identificación de fórmulas para la solución de problemas compartidos, con Europa, África, Medio Oriente, Asia y Asia Pacífico, se propició un mayor acercamiento, así como la construcción de consensos para aprovechar los vínculos en favor de los objetivos de desarrollo que aspira lograr la sociedad mexicana y se continuó promoviendo la matrícula consular como un instrumento importante de protección e identidad de los mexicanos residentes en el extranjero[3].

 

II. PANORAMA ECONÓMICO GENERAL

 

Durante ocho años la economía de Estados Unidos gozó de un crecimiento constante que se reflejó en un mayor bienestar de su población, cuyas consecuencias más evidentes fueron un optimismo generalizado, un crecimiento del consumo y por tanto de sus importaciones y de sus viajes de turismo al exterior y un cada vez mayor endeudamiento de la gente para adquirir casas y bienes de consumo duradero. El endeudamiento creciente de las familias fue uno de los motores del auge de la economía estadounidense.

 

Cuando se volvió peligroso adquirir nuevas deudas las ventas empezaron a desacelerarse, seguidas por la producción y en menor medida por el empleo. A partir del tercer trimestre de 2000 el PIB de EE UU creció a un ritmo más lento para convertirse en decrecimiento en el segundo trimestre de 2001 y después iniciar una ligera recuperación a partir del cuarto trimestre de 2001. La recuperación fue incierta por los temores de guerra, por las pérdidas de la Bolsa de Valores y los escándalos producidos por algunas grandes empresas. A partir del segundo trimestre de 2002 el crecimiento se consolidó. Las cifras del crecimiento porcentual del PIB en EE UU por trimestre ejemplificarán la situación

 

 

 

PIB EEUU

(variación porcentual anual)

2000

II trimestre

4.9

2000

III trimestre

3.7

2000

IV trimestre

2.3

2001

I trimestre

1.5

2001

II trimestre

-0.1

2001

III trimestre

-0.4

2001

IV trimestre

0.1

2002

I trimestre

1.4

2002

II trimestre

2.2

2002

III trimestre

3.3

2002

IV trimestre

2.9

2003

I trimestre

2.1

 

 

 

 

 

 

 

 

 

                              

PIB México

(Variación porcentual anual)

2000

IV Trimestre

4.7

2001

I Trimestre

1.8

2001

II trimestre

0.0

2001

III trimestre

-1.5

2001

IV Trimestre

-1.5

2002

I Trimestre

-2.2

2002

II trimestre

2.0

2002

III trimestre

1.8

2002

IV Trimestre

1.9

2003

I Trimestre

2.3

2003

II trimestre

0.2

                                                            

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Ante esta situación el consumidor estadounidense disminuyó sus compras de artículos importados y sus viajes de turismo al exterior, lo que produjo un fuerte impacto en la economía cuya crisis fue más dura y más profunda y cuya recuperación se ha iniciado más tardíamente. Desde el segundo trimestre de 2002 hay una ligera recuperación, como revelan las siguientes cifras del crecimiento del PIB (gráfica IX):

                Fuente: INEGI

 

 

Todavía mas doloroso fue el impacto sobre el empleo, como se observa por el número de afiliados al IMSS, que disminuyó de manera importante a lo largo de 2001; afortunadamente durante 2002 se ha presentado un modesto y continuo crecimiento que aunque no ha alcanzado el nivel de 2000, es ya un indicio firme de que se ha iniciado la recuperación del empleo (véase la gráfica X):

 

Fuente: INEGI

 

La recesión mundial provocó la de México por la vía de una disminución de las exportaciones a EE UU. Obviamente descendieron igualmente las importaciones porque México, al exportar menos, cuenta con menores recursos para comprar en el extranjero. Hay que subrayar que a pesar de haber disminuido las exportaciones de EE UU, México ganó como proveedor de ese país porque los otros países proveedores disminuyeron sus exportaciones más que el nuestro.

 

Los primeros siete meses de 2003 se nota una desaceleración de la baja, tanto en las exportaciones como de las importaciones, y sobre todo del saldo negativo de la balanza comercial, todo lo cual es también un signo de recuperación. No parece factible que se reanude plenamente el crecimiento de la economía mexicana sino hasta que suceda lo propio con la estadounidense. La evolución de estas variables en los últimos diecinueve meses ha sido la siguiente:

 

Balanza Comercial

(miles de millones de dólares)

 

2000

2001

%

2001

2002

%

2002*

2003*

%

Exportaciones

166.5

158.4

-4.86

158.4

161

1.64

92.00

93.70

1.80

Importaciones

174.5

168.4

-3.50

168.4

168.7

0.18

95.60

95.90

0.30

Saldo

-800.2

-99.5

-87.57

-99.5

-79.1

-20.50

-3.60

-2.20

-38.90

*Enero-julio 

Fuente: INEGI

 

III. LA POLÍTICA DE ESTABILIDAD

 

La recesión hubiera golpeado mucho más si no hubiera sido porque el gobierno mantuvo una política prudente de estabilidad que ha dado confianza a ahorradores e inversionistas. En efecto, el déficit público que fue de 1.1% del PIB en 2000, de 0.7 en 2001 y de 1.2 en 2002, se prevé que llegue a 0.6 en 2003. Hay quienes proponen un fuerte crecimiento del gasto público deficitario para reactivar la economía, pero se olvidan que el déficit se financia con un aumento de la deuda pública, ya de por sí alta, y provoca además una elevación del dinero en circulación y por ende de la inflación.

 

La inflación, esto es, el alza generalizada permanentemente e importante de los precios que disuade el ahorro, desvía la inversión hacia la especulación, concentra el ingreso y disminuye el poder adquisitivo de los salarios, ya que en la carrera entre los precios y salarios siempre han ganado los primeros.

 

La política hacendaria de equilibrio y la prudente política monetaria del Banco de México han permitido un apreciable descenso de la inflación cuya meta es alcanzar en 2005 el nivel de Estados Unidos, o sea aproximadamente un 3% anual. Mientras en 2000 la inflación fue de 8.9%, en 2001 de 4.4 y en 2002 de 5.1, se espera que en 2003 caiga entre 3.5 y 4%. Con la inflación a la baja y las revisiones salariales siempre por arriba de la inflación, en los últimos 12 meses ha habido una lenta y pequeña recuperación del poder adquisitivo.

 

                    Fuente: Banco de México

 

 

Esta política prudente ha merecido la confianza de los inversionistas extranjeros que han estado realizando inversiones directas en mucho mayor proporción que en cartera y más que suficientes para financiar el déficit de la cuenta corriente y para permitir la acumulación de reservas internacionales por 52, 117  millones de dólares, en septiembre de 2003, las más altas de América Latina y las cuartas en los países en vías de desarrollo, sólo superadas por las de China, Hong Kong, Taiwán y Corea del Sur. Estas reservas parecen suficientes para enfrentar cualquier eventualidad previsible.

 

La confianza de los inversionistas, los flujos de inversión extranjera y el excelente funcionamiento del sistema de libre flotación de la moneda han asegurado una aceptable estabilidad del tipo de cambio. En el curso de 2003 el peso se ha devaluado 9.9% al pasar de 9.66 a 10.62 pesos por dólar, lo que ha sido aceptado sin sobresaltos por el mercado y ha dado una ventaja a los exportadores que venían alegando que el peso estaba sobrevaluado.

 


Inversión Extranjera directa

1993 vs 2001

 

De igual forma, el riesgo país, que mide el grado de “peligro” para las inversiones extranjeras, para el caso de México ha tenido un comportamiento favorable para el periodo 2000-2002 (ver gráfica XIII), al pasar de 3.9 a 4.4 como porcentaje de sobre tasa al rendimiento de los bonos del tesoro de EE UU, mientras que en Brasil y Argentina se observa un comportamiento desfavorable.

 

 

Otro resultado positivo de la sana política adoptada por Hacienda y el Banco de México ha sido que la deuda pública reconocida se ha mantenido sin crecimiento significativo y en niveles muy manejables (el 26.7% del PIB), debido a que gracias a negociaciones muy acertadas se han ido alargando los plazos de vencimiento y reduciendo las tasas de interés.

 

Sin embargo, si se agregan a la deuda reconocida las obligaciones públicas con garantía expresa del gobierno federal como lo son las del Instituto para la Protección al Ahorro Bancario (IPAB), rescate carretero (FARAC), Proyecto de Impacto Diferido en el Registro del Gasto (Pidiregas), banca de desarrollo, fideicomisos y fondos de fomento y, potencialmente, el endeudamiento de los estados y municipios. La deuda pública ampliada sería la siguiente:

 

Deuda Pública ampliada

1° Trimestre 2003

 

                                                                              Miles de millones                                Como %

                                                                                     de pesos                                        del PIB

Deuda directa          

1,761.8

26.7

Externa Bruta

   839.3

12.7

Interna Bruta

   922.6

14.0

Pasivos Contingentes

   805.4

12.1

FARAC

   150.6

  2.3

Fideicomisos y fondos

     65.2

  1.0

Banca y desarrollo

     11.3

  0.2

CFE y otros

       2.1

  0.0

Pidiregas

   184.3

  2.8

IPAB

   218.2

  3.3

Apoyos a deudores

     51.5

  0.8

Deuda Estados y municipios

   113.9

  1.7

TOTAL

2558.969

38.8

Fuente: SHCP

 

Una cifra del 39% del PIB es todavía manejable pero preocupante; sin embargo hay que tomar en cuenta que algunos proyectos comprendidos en el rescate carretero y en los Pidiregas pueden resultar auto financiables por lo que la deuda consolidada puede reducirse un tanto. Donde se presentará un peligro cierto dentro de diez o quince años es en el caso de las pensiones comprometidas por el IMSS y por el ISSSTE que alcanzan un 45.0 y un 33.8% del PIB respectivamente, lo que sumado al 49% del PIB por concepto de la deuda consolidada da un catastrófico 128% del PIB que constituye una bomba de tiempo a mediano  plazo, cuya mecha fue encendida por ambas instituciones desde su fundación al no haber constituido reservas para las pensiones.

 

Desde el punto de vista de la política económica, la administración Fox heredó el reto de superar las crisis de las finanzas públicas que se daban, de manera recurrente, cada sexenio con el cambio de gobierno, logrando estabilidad y equilibrio en los indicadores macroeconómicos, con tasas de inflación y de interés en los niveles más bajos de toda la historia, lo que causa beneficios tangibles a la población, ya que si bien el crecimiento del PIB fue del 0.9% en 2003, se ha estabilizado la moneda y se ha abaratado el costo del dinero, con lo que el poder adquisitivo de los salarios comienza su recuperación gradual. Además, para fortalecer el peso y el sistema financiero se han mantenido niveles históricos en las reservas internacionales, las cuales fueron de 52,117.4 millones de dólares en septiembre de este  2003 10 (véase gráfica VI). Los objetivos fundamentales de la política económica de Fox han sido: el fortalecimiento del mercado interno, la generación de empleos, el apoyo al pequeño emprendedor y al productor del campo, la protección al medio ambiente y el incremento de la competitividad.

 

 

México

Reservas Internacionales , 1996 - 2003

Nota: Reservas internacionales brutas en millones de dólares. Incluye oro, SDRs y fondos del Banco de México en el Fondo Monetario Internacional (FMI).
Fuente: Banco de México.


Una parte fundamental de la recuperación económica es el compromiso para no rebasar el déficit fiscal del 0.65% aprobado por el Congreso para 2003, teniendo incluso un superávit de 27,900 millones de pesos hasta agosto de 2003. A pesar de la disciplina fiscal, el gobierno ha invertido más de 567,000 millones de pesos en infraestructura y energía en dos años de la administración. También se han proporcionado 348 mil créditos para vivienda hasta agosto de 2003 y se han puesto en operación más de 650 unidades de salud, clínicas y hospitales.

 

La construcción del auténtico federalismo se ha enfrentado al obstáculo de la falta de contrapesos públicos, políticos, administrativos y ciudadanos; sin embargo, en lo que va de 2003, los recursos de inversión canalizados a las entidades federativas, alcanzaron su máximo histórico con un 67%, o sea casi 7 de cada 10 pesos recaudados fue devuelto a los estados, para desde ahí ser administrados, gastados e invertidos directamente por gobiernos estatales y municipales. Gracias a esto y al compromiso y acción de gobernadores y presidentes municipales, a partir de diciembre del año 2000 se han realizado más de 700 mil obras en el país: hospitales y universidades, caminos y carreteras, agua potable y drenaje, calles y pavimentos, escuelas y centros de salud.

 

En materia de deuda pública, las erogaciones para atender su servicio se han reducido en más de 35 mil millones de pesos, monto similar al presupuesto de 12 dependencias federales. Este beneficio ha llegado también a familias, a empresas, al campo, a la vivienda y a los gobiernos locales en el pago de sus deudas. Sin duda, una fortaleza de la economía mexicana es el apoyo que las agencias calificadoras dan a México en materia de inversión: nunca antes el riesgo-país había sido tan bajo y las reservas internacionales, tan altas. Esta confianza se refleja en el flujo de inversión extranjera directa, con un monto mayor a los 40 mil millones de dólares en 2002

 

El apoyo a las micro, pequeñas y medianas empresas es fundamental, porque ellas generan aproximadamente las dos terceras partes de los empleos, por ello, el presupuesto destinado a los diferentes programas de promoción y fomento empresarial, se ha incrementado en 750 %, respecto al año 2000 y se promovió la participación de las pequeñas y medianas empresas en las compras de la Administración Pública y de las grandes cadenas de tiendas de consumo.

 

Con respecto a la banca el esfuerzo por democratizar las oportunidades llevó a promover reformas para fortalecer las instituciones financieras, promotoras del ahorro popular y el micro crédito, otorgándose en 2002 más de 386 mil microcréditos. Con lo que ha pasado, de ser un sector olvidado y sin estímulos productivos, a aumentar dichos estímulos en 1,000 por ciento.

 

IV. SITUACIÓN DE MÉXICO EN EL CONTEXTO MUNDIAL

 

1. Introducción

 

De acuerdo al informe sobre Desarrollo Humano 2003, elaborado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, México debe ser considerado como un país con desarrollo humano alto. Según el índice de las Naciones Unidas, para que un país se ubique en esta categoría debe tener un mínimo de 0.800. En 1975, que es cuando la ONU comenzó a medir el Desarrollo Humano, el índice para México era de 0.689, y si bien para 1980 se había pasado al rango de los 0.700, con un índice de 0.734, durante dos décadas no se superó la barrera que ubicaba a nuestro país en el cuadro de las naciones con desarrollo humano medio.

 

2. El índice de desarrollo humano

 

El índice de desarrollo humano se construye con base en cuatro variables: la esperanza de vida al nacer, la alfabetización de adultos, las tasas brutas de matriculación primaria, secundaria y terciaria combinadas y el Producto Interno Bruto (PIB) per cápita. Así, en un país con desarrollo humano alto, los habitantes tienen expectativas de vivir más años, se dan altos índices de alfabetización (y por ende bajo analfabetismo en la población adulta), elevadas tasas de matriculación en la educación básica, media superior y superior (de acuerdo a los niveles educativos establecidos por la Ley General de Educación) y un PIB per cápita más alto.

 

Si bien México ha dado un paso importante para ubicarse en el grupo de las naciones consideradas como de alto desarrollo humano, la importancia de su economía, que es la novena del mundo, no corresponde ni por mucho al índice de la ONU. Esto se refleja de manera muy particular al considerar el cuadro de las naciones con alto desarrollo humano, que en la actualidad suman 56, comparadas con las 53 del informe anterior: de las 56 naciones México está en el último lugar con .800, abajo de Trinidad y Tobago, con .802, Bielorrusia, con .804 y Cuba con .806.

 

Al comparar las cifras de México con el grupo de países que están por encima del mínimo requerido para ser considerados como de alto desarrollo humano, encontramos indicadores que no son tan alentadores: de los cinco países que están en el sótano del desarrollo alto, Trinidad y Tobago, Bielorrusia, Cuba y San Kitts y Nevis, y en lo que respecta a esperanza de vida al nacer, los 73.1 años que puede esperar vivir un mexicano nos ubica en el segundo lugar, por debajo de Cuba, con 76.5 años; en lo que respecta a educación, México tiene la tasa de alfabetización más baja, con 91.4%, lejos todavía del 99.7% logrado por Bielorrusia; en el rubro de PIB per cápita estamos todavía en tercer lugar (con 8,430 dólares), debajo de San Kitts y Nevis (con 11,300 dólares) y de Trinidad y Tobago (con 9,100 dólares); finalmente, la tasa bruta de matriculación, que es para México del 74 por ciento, es inferior a la de Cuba (76 por ciento) y a la de Bielorrusia (86 por ciento).

 

Al comparar a México con los cinco países  con el más alto índice de desarrollo humano (Noruega, Islandia, Suecia, Australia y Países Bajos), los contrastes se acentúan, por ejemplo: Suecia, que es el tercer lugar de la lista, tiene una esperanza de vida al nacer de 79.9 años; además, todos los países del primer bloque han logrado tasas de alfabetización superiores al 99% y en todos el PIB per cápita es casi el triple que el mexicano, siendo Suecia el más bajo con 24,180 dólares e Islandia el más alto con 29,990 dólares; por último, si bien Islandia es el país con la tasa bruta de matriculación más baja (con 91%), ésta es superior a la de México.

 

3. El índice de pobreza humana y de ingreso

 

Otros indicadores utilizados por las Naciones Unidas, para definir el índice de pobreza humana y de ingreso, nos dan una idea clara de los rezagos y de la dimensión de los retos que enfrentamos para mejorar la condición de vida de muchos mexicanos. Por ejemplo: según la ONU, el 12% de los mexicanos no tienen acceso sostenible a fuentes de agua mejoradas, cifra que es equivalente a la de Nepal, que se encuentra en el lugar 143, y que es considerado como país con desarrollo humano bajo; en lo que respecta al porcentaje de niños menores de cinco años de edad con peso insuficiente, la cifra es para México del 8%, o sea, igual a la de Turquía, ubicado en el lugar 96 y superior a la de Argelia (con un 6%), que está en el lugar 107 (véase gráfica XIV). Según datos del informe, el 8% de la población vive con un dólar al día y el 24.3 por ciento con dos, estas cifras son superiores a las de Marruecos, ubicado en el lugar 126 donde menos del 2% de su población sobrevive con un dólar diario y el 14.3% de sobrevive con dos dólares diarios.

 

Otros indicadores considerados por el PNUD son de gran interés para nosotros al permitirnos establecer comparaciones con las naciones más avanzadas, que forman parte del grupo de países con alto desarrollo humano, al que nos acabamos de incorporar. Aquí revisaremos brevemente los principales indicadores: salud, educación y desempeño económico.

 

4. Salud

 

En materia de inmunización para niños menores de un año, las cifras de México son superiores a las de Noruega, donde el 92 por ciento de los niños han sido vacunados contra la tuberculosis y el 93 por ciento contra el sarampión (las cifras para México son, respectivamente: 99 y 97 por ciento). Sin embargo, al considerar el gasto per cápita en salud, las cifras son dignas de atención, ya que de las cinco naciones que están en la parte baja del grupo de los países con alto desarrollo, México ocupa el segundo lugar con 477 dólares, debajo de San Kitts y Nevis, con 658 dólares, pero al comparar esta cifra con la inversión realizada por los primeros 25 lugares nos ubicamos muy por debajo: Chipre, que es el lugar 25 invierte 904 dólares per cápita en salud, poco más del doble que nosotros, y Luxemburgo, que ocupa el lugar 15, invierte 2,785 dólares por habitante en servicios de salud, inclusive en Colombia, ubicado en el lugar 64, se gastan 612 dólares anuales (véase gráfica XV).

 

En lo que respecta al número de médicos por cada 100,000 habitantes, la cifra es menos alentadora, ya que estamos en el penúltimo lugar de nuestro grupo de países, con 130 médicos, cifra superior a la de Trinidad y Tobago, con 79 médicos pero inferior a la del resto, respectivamente: San Kitts y Nevis con 117 médicos, Bielorrusia con 457 y Cuba con 590. Cabe destacar que del grupo con alto desarrollo humano, Cuba tiene la más alta cantidad de médicos por cada 100,000 habitantes y Trinidad y Tobago se ubica en último lugar, seguido de Bahamas con 106. Las cifras de gasto en salud tampoco son alentadoras para México: el gasto público representa el 2.5% del PIB y el privado el 2.8%, siendo que en los primeros 25 países la suma del gasto público y privado es casi o más del 10% del PIB.

 

En los indicadores de morbilidad, la ONU registra 8 casos de paludismo para México en 2000 y 19 de tuberculosis en 2001, para el mismo período, en Cuba, se registraron sólo 6 casos de tuberculosis y ninguno de paludismo. De los treinta países con desarrollo alto, sólo en Corea se han registrado casos de paludismo, y si bien en España (lugar 19) y en Japón (lugar 9) se han registrado 14 y 21 casos de tuberculosis respectivamente, en el resto de los primeros veinte países, la cifra más alta de casos de tuberculosis es de seis.

 

Cabe mencionar que México es de los pocos países con alto desarrollo humano en los que la ONU registra casos de desnutrición (5% de la población total), los otros países con casos de desnutrición ubicados en la misma categoría son: Cuba (13%), Trinidad y Tobago (12%), Kuwait (4%), Chile (4%), Costa Rica (5%) y Uruguay (3%).

5. Educación

 

En materia de rezago educativo, el dato más preocupante es el índice de matriculación en educación secundaria, que fue para México del 60% durante el ciclo escolar 2000-2001. Si bien el índice de matriculación en el nivel primario es similar o inclusive superior al de los cinco primeros lugares (Noruega, Islandia, Suecia, Australia y Países Bajos) en la categoría de los países de desarrollo humano alto, los resultados para la secundaria son alarmantes: Islandia, cuyo índice es el más bajo, con el 83%, supera ampliamente a México; inclusive Panamá, que forma parte del grupo de las naciones con desarrollo humano medio y que está en el lugar 59, tiene un índice dos puntos superior (62%) al de México, y Perú, que se ubica en el lugar 82, supera por un punto porcentual a nuestro país (véase gráfica XVII).

 

 

Si comparamos el índice de matriculación en educación primaria con el porcentaje de alumnos que llegan al quinto grado, encontraremos otro dato alarmante, ya que según estimaciones de la UNESCO, este es del 88%, lo que significa que del total de alumnos que ingresan a la primaria el 12% ya no llegan al quinto grado. Esta cifra es superior a la de Cuba, donde sólo el 5% de los alumnos que ingresan a primaria no terminan, y al del resto de los países del grupo, y es comparable sólo a los resultados que se tienen para la República Dominicana (86%) o Jamaica (89%).

 

El rezago educativo comienza en México en la primaria y se acentúa con cada nivel educativo, hasta llegar a un déficit abrumador en investigación y desarrollo. Según la ONU, el número de científicos e ingenieros, dedicados a la investigación y desarrollo, por cada millón de habitantes, fue de 225 para el período 1996-2000, menos de la mitad que en Cuba (480), y apenas el 10% de Bielorrusia (1,893) siendo que este país tiene cerca de 90 millones de habitantes menos que México. Si comparamos las cifras de México con las de los países con mayor número de científicos e ingenieros, los contrastes se acentúan: en Japón, Finlandia e Islandia hay más de 5000 científicos por cada millón de habitantes (véase gráfica XVIII). 

En lo que respecta al gasto en investigación y desarrollo como porcentaje del Producto Interno Bruto, en México se destinó para el período 1996-2000 el 0.4%, en Japón el 3%, en Estados Unidos el 2.7%, en Suecia el 3.8% y en Alemania 2.5%. El porcentaje para México es igual al de Argentina y sólo superior al de Uruguay, Costa Rica y Kuwait, naciones que también forman parte del grupo de países con desarrollo humano alto.

 

En tecnología es donde más se reflejan estas disparidades. Por ejemplo, el número de usuarios de Internet por cada 1,000 habitantes para 2001 fue, según la ONU, de 36.2, cifra sólo superior a la de Cuba; para este mismo período y en algunos países del mismo grupo fue de: 92.3 en Trinidad y Tobago (el triple que en México), 314.8 en Emiratos Árabes Unidos, 466.6 en Canadá y 501.5 en Estados Unidos (véase gráfica). El déficit no sólo se ve reflejado en el acceso a Internet, también se da en el rubro de líneas telefónicas por cada mil habitantes, que para 2001 fue de: 137 para México, 340 para Emiratos Árabes Unidos, 667 para Estados Unidos y 676 para Canadá (véase gráfica XIX).

 

 

6. Desempeño económico

 

En miles de millones de dólares americanos el Producto Interno Bruto de México para  2001 fue, según la ONU, de 617.8. En esta cifra se basan muchos analistas para ubicarnos entre las diez naciones más poderosas del globo; sin embargo, las comparaciones matizan nuestro optimismo: Estados Unidos, que es la nación más poderosa del planeta tuvo un PIB de 10,065.3 miles de millones de dólares en el mismo período; el PIB de Japón fue de 4,141.4 miles de millones de dólares, el de Alemania de 1,846.1 y el del Reino Unido de 1,424.1. Es posible argumentar que estamos comparando a México con los países más desarrollados del mundo y que por ejemplo, Canadá tuvo un PIB similar al de México (694.5 miles de millones de dólares). Pero otros indicadores tampoco nos dejan en buen lugar.

 

Al considerar el PIB per cápita, o sea, la parte del Producto que corresponde a cada habitante, las comparaciones nos ubican entre los países con el nivel más bajo del grupo con desarrollo humano alto: el PIB per cápita en 2000 fue de 8,581 dólares, pero para Bielorrusia fue 7,620, para Letonia de 7,730  y para Uruguay de 8,400. A pesar de que el PIB de México es superior al de la mayor parte de las naciones de su grupo, el PIB per cápita nos ubica en el nivel inferior, muy lejos de países con una economía relativamente más pequeña como: España 20,150, Portugal 18,150 o Grecia 17,440. Al compararnos con las grandes economías, la diferencia se acentúa, ya que de los veinte primeros lugares, sólo Nueva Zelanda (que es el número 20) tuvo un PIB per cápita inferior a los 20,000 dólares anuales (con 19,160). Si bien la economía de México es un poco más pequeña que la de Canadá en términos del Producto Interno Bruto, el PIB per cápita de Canadá fue más del triple que el de México para 2001, con 27,130 dólares anuales, comparados con los 8,581 de México (véase gráfica XX).

 

 

Otros indicadores que matizan nuestro optimismo son los que se refieren a la distribución del ingreso. No obstante que el Producto Interno Bruto de México es de los más altos del mundo, nuestro PIB per cápita nos aleja de la élite y la distribución del ingreso nos acerca al grupo de los países con desarrollo humano bajo, ya que el coeficiente de Ginni, que mide la concentración del ingreso, es muy alto, al ser de 51.9 (cuando el coeficiente se acerca a cero se da una menor concentración y cuando es de cero se da la igualdad perfecta, pero cuando se acerca a cien indica mayor concentración y cuando es de 100 expresa desigualdad perfecta), veamos algunas comparaciones: el coeficiente de Ginni es de 60.7 en Brasil, país con grandes desigualdades, de 59 en Honduras (lugar 115), y de 56 en Lesotho (lugar 137). En el caso de los países con desarrollo humano alto, el coeficiente de Ginni es bajo, en comparación con el de México: en Portugal es de 38.5, en el Reino Unido es de 36, en Estados Unidos es de 40.8 y en Canadá 31.5 (véase gráfica XXI).

 

 

FUENTES DEL DIAGNÓSTICO: 

Dirección de Estudios Económicos de la Fundación Rafael Preciado Hernández.

 


Recopilación: Raúl Cadena     9 Enero 2,004

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 



[1] Información de la Secretaría de Relaciones Exteriores, en: www.sre.gob.mx.

[2] Idem.

[3] Tercer informe de gobierno. Mensaje político.

[4] Datos obtenidos de la página del PNUD: http://www.undp.org/hdr2003/